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No hay suficientes latas de whiskas

1 Noviembre 2015 , Escrito por Coronel Sarcasmo Etiquetado en #Critica Y Reflexion

No hay suficientes latas de whiskas

Hace un tiempo conocí a una mujer, una hermosa madura de 41 años que le gustaba la vida con ciertas excentricidades, una ingeniera industrial que en su vida profesional había sido y aún es muy exitosa, ya que dirigía una firma de ingenieros y técnicos bajo su mando. Mujer de armas tomar y de curvas casi perfectas, solía siempre hacer todo a su antojo y con el poder e influencia que poseía era ciertamente alguien de cuidado, y un tanto detestable.

La conocí por un amigo, y de inmediato comprendí cuan egocéntrica y posesiva resultaba ser, de aquellas mujeres frustradas que habiendo crecido en el seno de un matronato feminista extremo de abuela-mama-hija, ahora emprendía un duro trato con aquellos que tienen sus órganos reproductivos afuera.  Lo que más me llamo la atención de esta persona era su poder económico, con un sueldo de casi 10 millones por mes y con sus propiedades, mas sus copiosos gustos y lujos parecía ser la típica persona que intenta con dinero y cosas materiales llenar un profundo vacío en su vida, y no me equivoque. Mi amigo y yo fuimos a su casa, a una de esas reuniones de ingenieros donde con planos y números intentan parecer más inteligentes que los demás, siempre (típico de ellos) haciendo alarde de lo importante que es la ingeniería para la sociedad humana. Entre contratos de miles de millones e INGEniosas ideas, ella siempre pretendía salir adelante haciendo muestra de su poder, yo, discreto oyendo lo que todos decían, pasaba como agente secreto del disimulo.

Después de la reunión todos se fueron, y la sexy y amable mujer nos dijo que nos quedáramos, que había mandado a traer un plato especial de comida solo para nosotros. Cuando ella salió, me llamo mucho la atención la discreta caja de arena azul al lado de la lavadora, y un olor particular de un animal al que personalmente siempre he detestado, el gato. Y es que yendo un poco más allá del cliché de mujer soltera=gato, es muy común que este tipo de animales sean la mascota predilecta de aquellos que prefirieron militar en el bando de los neo solteros, yo particularmente prefiero el internet y los videojuegos. Le pregunte a mi amigo por ese fino detalle de la caja de arena, y él me resumió la historia de aquella bella y ardiente mujer, quien resultó ser la compañera de estudio de su prima. Esta había sido una mujer sufrida, resentida por novios que la habían engañado y un padre que se fue con una mujer más joven, había crecido desde sus 15 años con un notable rencor hacia el género masculino.

Cuando regreso en efecto nos convido a mi amigo y a mí a un buen almuerzo, ya que discutíamos temas de índole académico. Yo, como buen observador de lo social note en ella y en su particular forma de expresarse su pensamiento, era más que evidente y bastante claro qué pensaba de la sociedad, de los hombres, de las relaciones, del mundo, pero cuando le pregunte sobre los noviazgos y las relaciones de pareja de inmediato logre indisponerla, afirmando ella su posición frente a lo que consideraba como innecesario, un proyecto de familia. Pero su extremismo llega más allá, ya que permeada de un moderado feminismo, había decidido hace años privarse de la oportunidad de una pareja, alegando que en la vida no era necesario en absoluto una pareja para ser feliz.

La historia continua, la reunión se postergo por unas buenas horas, pero mi punto con todo esto es el siguiente: En efecto, su argumento es válido, NO es indispensable una persona para ser feliz, una pareja, pero SI es importante. Aquello que no es ni indispensable ni necesario si puede ser importante, una pareja es un componente más, un aditivo que puede hacer de nuestras vidas algo más llevadero, esto lo saben bien quienes si decidieron construir proyectos de familia viables. Por supuesto que es respetable el estilo de vida que cada quien decidió tomar, aquí no se recrimina eso, solo que quienes han tomado ciertas decisiones tendrán que vivir con sus resultados, justo como el viejo refrán oriental lo menciona “todos somos dueños de nuestras decisiones al igual que de las consecuencias de las mismas”, quienes decidieron tener hijos no podrán quejarse luego de lo difícil que es la vida, tanto como quienes decidieron no tenerlos podrán quejarse luego de su soledad, cada uno de nosotros, cada humano, vivimos día a día con el peso de nuestras decisiones, hayan sido buenas o malas.

Me pregunto yo si será vida cobrar un salario considerable y dejarlo encima de la cama, me pregunto yo si de puertas para adentro efectivamente será feliz, me pregunto yo si será grato después de un día de firmar dos o tres contratos de obras llegar y que nadie te diga cómo te fue o te tenga un café listo, me pregunto yo hasta qué punto será feliz ella emborrachándose casi a diario con finos licores, me pregunto yo si después de abrir la lata de whiskas para su gato pelusa, de servirle agua en el tazón y de cambiarle su caja de arena ella sabrá si habrá tomado buenas decisiones en el ámbito sentimental, siendo parte de nuestra naturaleza humana un elemento fundamental. Aquí la lección aprendida no es tan solo el estar plenamente conscientes de las decisiones que tomamos como se mencionó anteriormente, sino entender que el resentimiento, los traumas, los enamoramientos ideológicos y las posturas románticas nos alejan de la felicidad, los altísimos estándares de exigencia establecidos por la misma sociedad y con quienes desafortunadamente nos familiarizamos ampliamente también producen el efecto de alejarnos tanto de la verdadera satisfacción sentimental  que para cuando nos damos cuenta, tanto el tiempo mismo y la dinámica social como nuestro reloj biológico ya no nos favorecen tanto.

Finalmente cabe resaltar que el término “solterón” fue establecido por personas que creyeron que es una obligación construir una familia, aun siendo los mismos que en misa o en sus vidas diarias con la cerveza aborrecen y se quejan constantemente de su suerte, y de la “ingratitud de sus hijos”, pero el hecho fundamental es que en el largo trayecto de la vida humana, el recorrerlo a nuestro modo o de la mano de alguien, es ya una decisión respetablemente nuestra.

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