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Los gajes del oficio docente

23 Enero 2016 , Escrito por Coronel Sarcasmo Etiquetado en #Critica Y Reflexion

LOS GAJES DEL OFICIO DOCENTE

Muy poco me gusta entrar en profundidad de èsta, mi profesión, ya que implica tocar muchos sensibles y complejos puntos que a muchos les puede causar gran incomodidad, pero con las actuales circunstancias me veo obligado a redactar este articulo en nombre de muchos docentes, en nombre de todos mis colegas, en defensa de lo justo y lo correcto ante el tribunal social de lo que es verdaderamente coherente. Siempre me he caracterizado por el expresar de mis palabras, por el estilo particular que tengo de decir las cosas, pero solo quienes militamos en las huestes docentes, solo nosotros sabremos lo que nos toca vivir, y solo los docentes que lean esto comprenderán a que me refiero. Me limito indudablemente a la realidad social de mi país colombia, ya que desconozco como es la realidad social y la realidad evidente de los docentes en otras partes del mundo, si hay coincidencias es por mero capricho del destino.

En colombia la taza y velocidad de degeneramiento del tejido social es proporcional al desarrollo urbano y tecnológico, esta es sin duda la realidad de muchas ciudades de aquí que en medio de su desarrollo y conurbación, de su desesperada expansión y preocupación por desarrollo y obras civiles han descuidado tanto su integridad social y pedagógica que hoy por hoy, viven una realidad social pútrida y desastrosa, esto por supuesto no es exclusivo de este país. Dadas estas realidades es a nosotros los profesores, los que decidimos enlistarnos en la tropa de reconstructores del tejido social y de la formación de carreteras de conocimiento y de infraestructuras de valores, siendo los “ingenieros” de lo social y lo formativo, los que nos corresponde en gran medida educar, formar de la mejor manera a las juventudes del momento.

Desde lo que el lánguido y muy poco eficiente sistema educativo colombiano nos permite, desde lo que podemos hacer con las limitaciones de las normas y políticas educativas del ministerio de educación, lo que compete a la labor docente es hacer todo lo posible para tratar de cambiar las viejas estructuras y darles a nuestros estudiantes lo mejor y lo mas potente de toda nuestra artillería pedagógica, lo cual en la realidad no pasa por cuanto los decretos, normas, arcaicas políticas y minúsculas innovaciones de fondo nos impiden darle a los niños y jóvenes todo lo mejor que poseemos, y nos vemos tristemente obligados a “cumplir con lo establecido”.

Lo curioso de esto es que luego, es el mismo ministerio y el mismo gobierno quien se queja de la mala calidad de la educación, y de la “incapacidad” de los docentes”. Jamás juzgues a un docente cuando lo veas hacer paro, jamás critiques sus protestas y “quejas”, jamas cuestiones una realidad que no conozcas, ya que detrás de todo eso existe una dimensión social y circunstancial, un contexto que casi todo mundo desconoce, yo hoy se los voy a mostrar.

Jamás en el desprendible de pago aparecen las horas extras de consejos a los estudiantes, el sacrificio de preparar clases para cumplir con lo establecido aun quitándole tiempo a nuestras familias, jamas se logra ver los trasnochos, las horas extendidas, el esfuerzo de sintetizar lo mas comprensiblemente posible el conocimiento para que aun los menos diligentes, en medio de su rebeldía y su a veces desacato puedan comprender lo que deseamos transmitirles, lo complejo de lidiar con 40 jovenes, con 40 personalidades y temperamentos distintos, con 40 mundos diferentes, con 40 padres de familia, con diversas formas de hacer lo que venimos a hacer en un centro educativo. Jamas juzges a un docente si no es que en tu familia has tenido uno, ya que no existe mas noble labor que la de formar la sociedad en camino de grandes obras de conocimiento.

No somos por supuesto los mejores ni es intención sobreponernos sobre un médico o sobre otras profesiones igualmente primordiales para la sociedad, pero cuando se comprende que sobre los hombros de los docentes recae la responsabilidad de la educación de un país, de la formación de una sociedad, de la educación cultural y comportamental de un niño, es ahí cuando la sociedad “salta” a recordarnos las responsabilidades que tenemos. Así como los médicos hacen su juramento, de igual modo nosotros lo hacemos solo que de manera mas sutil, cuando hemos decidido por vocación más que por conveniencia económica dedicarnos a esto aun sabiendo lo que ello implica en la actual realidad laboral. En parte de dicha realidad los docentes nos convertimos en mendigos de una plaza laboral, de un puesto de trabajo, en repartidores de curriculums y de experiencia que se nos pide, de exigencias y requisitos que nos limitan, y de una remuneración que ofende al mas culto, ya que en muchos de los casos equivale a la de oficios de menor gamma, sin herir susceptibilidades.

Un maestro bien pagado es un maestro bien motivado, y por consiguiente estudiantes bien educados, y esto a su vez reflejado en una mucho mejor calidad educativa, jamas creas que un maestro mal pagado dara el 100% de su potencial. La vida del docente no es de ninguna manera algo “sufrido”, es un error pretender victimizarnos, solo que para la luz de la realidad social es una profesión con un campo laboral bastante malo, con poca valoración y reconocimiento de parte de una sociedad que considera que una carretera, una gran infraestructura o un gran proyecto es naturalmente mas importante que la formación de nuestros jóvenes, quizá èsto producto de un sutil interés de tener una sociedad poco educada y mas ignorante.

Mi recomendación, jamas juzges sin saber, ya que detrás de la evidente rigidez de un docente, de sus métodos, de su temperamento esta toda una realidad laboral, familiar, social, cultural e incluso política que se desconoce, los docentes también sienten, son humanos, no lo saben todo, y salvo aquellas equivocaciones aberrantes y abusos de algunos colegas, en general si peleamos por algo es por algo importante, y que si bien jamas esperaremos de esta sociedad un reconocimiento almenos mas que el que se puede ver ahora, desde nuestras posibilidades pedagógicas, cada dia al despertar, cada dia antes de entrar al salón de clase, hacemos todo lo posible por entregar lo mejor de nosotros, por hacer posible una mejor sociedad.

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